Si existiera en esta tierra asomo de justicia, lo que nunca ha sido, la mitad de capitales contarían con una calle dedicada al dibujante Emilio Freixas, último de los modernistas, cartógrafo minucioso del Universo Feérico, pincel preciso de elegancia exquisita y barroca como pocas en el mundo hubo.
Ya hace algún tiempo les mostré AQUÍ MISMO sus relaciones con los monstruos, criaturas cuya esencia es la fealdad, tan contraria a sus modos estéticos.
Es el de Freixas modernismo tardío, postrero casi, hijo de la escuela catalana de primeros de siglo. De abierta vocación popular, siempre su obra se dirigió hacia las masas, buscando la máxima difusión y huyendo de lo elitista. Seguramente es por eso, por esa dedicación a lo que con un deje de altanería denominan artes menores, por lo que la crítica oficial le ha negado siempre el pan y la sal. Menuda majadería.
Es este Indiairreal, como debe ser. Mundo de lánguidas princesas, arquitecturas imposibles, turbantes colosales, vestiduras cuajadas de joyas, mobiliarios de pedrerías. Aves parlantes coronadas, paladines efébicos de luna y estrella en el rostro, dioses extravagantes y esplendorosos, peces gigantes y mujeres hechas de plumas y gasas.
País soñado, esencia de lo que por Occidente consideramos lo Exótico. Personalmente, adoro visitar estos lugares freixianos con asiduidad. Espero que a poco que su gusto sea algo cultivado, no deje de ocurrirles lo mismo...
País soñado, esencia de lo que por Occidente consideramos lo Exótico. Personalmente, adoro visitar estos lugares freixianos con asiduidad. Espero que a poco que su gusto sea algo cultivado, no deje de ocurrirles lo mismo...

















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